Ciertamente, el gobierno de Estados Unidos habría podido instigar el derrocamiento de Maduro a través de alguna maniobra interna sin necesidad de intervenir directamente del mismo modo en que si así lo hubieran querido.
Sin embargo, todo parece indicar que la administración Trump ha decidido hacerlo de manera directa pese a que esto es innecesario y eso es porque Estados Unidos, desea recordarle a los iberoamericanos que para ellos no somos sino un patio trasero.
Apoyar una intervención militar en Venezuela sienta un mal precedente porque una futura administración demócrata también podría sentirse con la legitimidad de sacar del poder a un gobierno patriota y socialmente conservador de la región se opone a las tendencias del momento.
Más aún, el hecho de que todos estos “libertarios” hayan sido tan apáticos en su esfuerzo por cabildear frente a Trump a favor de los opositores Leopoldo López, Capriles Radonski, Edmundo González (o el propio Guaidó, al cual dejaron botado), es una clara muestra de que a diferencia de estos patriotas venezolanos, Maria Corina Machado está dispuesta a regalar el país a los estadounidenses cambio de la presidencia de su país.
Ciertamente, son los sectores patriotas de las fuerzas armadas venezolanas los que tienen en sus manos la gran oportunidad de remover del poder al tirano inepto e instaurar un gobierno nacionalista que libere a los venezolanos del vasallaje impuesto por China y establezca un gobierno capaz de restablecer la planta productiva de Venezuela. No obstante, es poco probable que esto suceda, pues del mismo modo en que la dictadura cubana ha servido como espejo para disuadir a los iberoamericanos de “rebelarse” contra la dominación estadounidense, Venezuela es ahora una buena carta propagandística.
Lamentablemente, es evidente que el Presidente Trump se ha plegado a los intereses del globalismo, lo cual ya ha sido comentado públicamente por personajes de la talla de Tucker Carlson en los Estados Unidos. De ahí que los nacionalistas en México estemos igualmente llamados a denunciar la falsedad de quienes se dicen patriotas pero sirven a los intereses del más grande enemigo de nuestra Patria Grande Iberoamericana.
En efecto, no se puede gritar “¡Viva Cristo Rey!” y respaldar al mismo tiempo a la abortista, feminista y judeófila Maria Corina Machado, del mismo modo en que es imposible defender la hispanidad y promover simultáneamente una intervención armada de los Estados Unidos en una nación iberoamericana, cuando ésta no tiene más propósito que “elevar la autoestima” de un imperialismo yanqui en declive.
Hoy, está más que claro que el único camino viable para la liberación de nuestro continente es la construcción de una alternativa que combine una defensa coherente de los valores tradicionales con la firme convicción de luchar contra el capitalismo internacional.
Por ende, ni la izquierda progre, que feminiza a las sociedades, ni la derecha liberal, que promete un retorno de una moral hipócrita a cambio de la esclavitud económica, son ser opciones válidas para México.

